Hoy desde nuestro blog os invitamos a reflexionar sobre la frase que hemos elegido para dar la bienvenida al mes de Diciembre: “Cosí mis heridas con el hilo del amor consciente”

Esta claro que la vida es un viaje fantástico, un continuo aprendizaje y que en el trayecto hay heridas que debes cicatrizar.

Las heridas más dolorosas son las que sufrimos en el corazón.

Está también claro que, con un poco de hilo para coser, podemos remendar nuestras heridas para que curen mejor.

Habrá muchos momentos en los cuales te verás en situaciones incomprensibles, sin ánimo de seguir adelante, faltándote las fuerzas y las ganas de seguir luchando por tus sueños rotos.

Cuando vives esas duras situaciones sientes que todos pasan de ti, que no eres feliz, que nada de lo que te rodea te hace feliz… y que estás atrapado en un túnel sin final.

 

Te duele la vida, y hasta te duele respirar.

Parece que trozo a trozo, tu cuerpo se va desprendiendo de ti, sientes que jamás volverás a sentir las ganas de amar o de luchar… esos momentos existen, y a veces nos toca vivirlos.

Todo tiene solución y cura

Hay que saber coser las heridas de nuestras vidas

Que nunca te falte hilo para coser, pues así como arreglas un vestido también puedes coser, arreglar, y parchear tu vida, sueños y corazón.

Con el tiempo verás que las heridas cicatrizan, volverás a mirar la vida con amor, se irán tus miedos, y aprenderás que si te tiran dardos podrás esquivarlos. Aprender a coser tus heridas te dará la oportunidad de renacer, mejorar y convertirte en una mejor persona.

Quien aprende a parchear sus propias heridas aprende a crecer, porque en cada palo que la vida nos da, tenemos la oportunidad de adquirir la sabiduría que nos ayudará a encarar la adversidad.

El amor consciente con desapego es un amor que no entiende de límites, sino de generosidad, de entrega incondicional, sin imponer restricción alguna, con asertividad si es necesario y desde luego sin egoísmo. Evidentemente ese amor consciente es mutuo, si no se nutre en perfecto equilibrio por los dos lados acaba por extinguirse. Es un trabajo de dos seres con un único fin, la felicidad reciproca.

Amar con desapego independientemente de la relación que sea, con la pareja, con los hijos o los padres, con los amigos, es permitir al otro ser él mismo, desde la aceptación, sin juicios, sin etiquetas, es amar con la libertad de permitir «ser», al otro y a uno mismo.  Es entender que nadie nos pertenece, ni nosotros pertenecemos a nadie. Es ser consciente que haga lo que haga el otro, tendrá todo tu apoyo, si lo ha elegido será porque es perfecto para él o ella. Es aceptar que la opinión del otro ni es mejor, ni peor que la tuya, es diferente y suma, no resta, ni divide. No somos padres, ni jueces, ni verdugos, ni víctimas, somos cómplices. Muchos creen que lo viven de forma instintiva, pero sin embargo hay muy pocas relaciones con un desapego auténtico.

Analiza tus relaciones, desde la neutralidad, sin emociones, se consciente de como las vives, sean del tipo que sean; incluso las más tóxicas han estado ahí para enseñarnos algo. Para mostrarnos tal vez lo que no queremos en nuestras vidas. Y para resaltar en negrita todo lo que tenemos que trabajar. Todo es perfecto, saca las conclusiones que quieras, sin culparte de nada, cambia lo que creas que debes cambiar y agradece siempre al otro la lección que has aprendido.

Haz limpieza interna, deja ir los resentimientos, los sentimientos de culpa, las decepciones, los miedos. No merece la pena limitar un brillante futuro por un penoso pasado. Reconstruye los pedazos del corazón una y otra vez, está hecho de ilusión, de esperanza y de amor universal.

Es indestructible.

Una vez que seas consciente de tu valor, que sepas lo que quieres y como lo quieres, llegará a ti, en carne y hueso, real. No lo busques, te encontrará. ¡

Vívelo sin mirar atrás, perdona, pide perdón, explota de felicidad, da las gracias y vívelo con desapego!