Seguro que en algún momento de tu vida has sentido molestias, más o menos intensas, en la columna cervical.

Y es que la cervicalgia es un tipo de afección muy común en la consulta del médico y, también, en los centros de fisioterapia.

Suele aparecer principalmente como dolor en el cuello y varía en función de donde se localicen los síntomas que se presentan.

¿Y sabías que esta zona alta de la columna vertebral se caracteriza fundamentalmente por ser la que orienta nuestro foco de atención a los sentidos del gusto, el oído, la vista y el olfato?

Por este motivo, las cervicales cuentan con más movilidad que otras partes de la espalda como la columna dorsal, cuya función es la de dar protección a las vísceras, además de sostener el tronco.

 

Cervicalgia y mareos, una relación muy estrecha

Esta movilidad de la que te hablamos es la que nos permite a los seres humanos afirmar o negar ante cualquier circunstancia o, lateralizar el cuello.

Esta zona de la columna donde se localizan las vértebras cervicales se denomina lordosis, que proporciona esta  mayor facilidad de movimiento, como ocurre en la región lumbar, que  también es lordótica. Ambas, presentan más amplitud en sus desplazamientos que en la cifosis dorsal.

No obstante, la cervicalgia también puede aparecer en la parte alta de la espalda y llegar a limitar la movilidad de nuestra cabeza e, incluso a producir mareos.

El dolor de las cervicales guarda una estrecha relación con los vértigos y los  mareos. El motivo es que cuando se contracturan los músculos de esta región pueden comprimir la arteria vertebral, que es una de las encargadas de dirigir la sangre hacia la cabeza.

Por tanto, cuando nos llega a clínica un caso de cervicalgia, lo primero que hacemos es diagnosticar la causa o casusas de estas posibles contracturas cervicales.

 

columna cervical

 

Principales causas del dolor en la columna cervical

Estos son algunos de los orígenes más comunes del dolor de cuello o en las cervicales:

  • El peso de nuestra cabeza o ciertos sobre esfuerzos producidos al adoptar diferentes hábitos posturales.
  • Importantes traumatismos también terminan por producir síntomas dolorosos en esta región.
  • Desgaste ocasionado en las vértebras con el paso del tiempo y con los miles de movimientos realizados, lo que termina por producir un aumento de la rigidez y una disminución de la elasticidad.
  • En muchas ocasiones la cervicalgia se origina por causa del estrés, la ansiedad o, la agitación mental debido a nuestro ajetreo diario. Y es que el exceso de responsabilidades incontroladas termina perturbando la tranquilidad de nuestra vida cotidiana.

 

Síntomas de la cervicalgia

Una de las principales características del dolor cervical es que puede dar síntomas de dolor localizado en un punto o región concreta. Pero también puede generar o dolor referido en otro lugar del cuerpo distanciado que en muchas ocasiones inervado por la misma raíz nerviosa.

En función de la duración del dolor podemos identificar esta patología de varias formas:

  • Cervicalgia aguda: las molestias pueden ser leves y no llegar a durar más de 48 horas.
    Con reposo y estiramientos de la zona obtendremos una mejora notoria.
  • Cervicalgia crónica: si estos síntomas se mantienen durante más tiempo y ya está más relacionado a los procesos degenerativos, como la artritis o la artrosis.

El  dolor en la región cervical también suele estar acompañado de una limitación de la movilidad del cuello y rigidez en la región de los hombros o dorsal de la espalda. Éste termina por ocasionar que se adopte una postura forzada para alguna estructura y termina por ocasionar más dolor.

Mientras, en situaciones de estrés,  los síntomas de dolor cervical pueden combinarse con problemas a la hora de conciliar el sueño, los ya mencionados mareos y, también, vómitos.

Es en estos casos donde el tratamiento conservador se puede ver enormemente enriquecido con la aplicación de técnicas de relajación muscular.

 

cervicalgia tratamiento

 

Cómo diagnosticar el dolor de cervicales

Cuando aparece este tipo de afección es conveniente realizar una historia clínica que nos ayude a comprender desde cuando se aprecia el dolor.

Y así lo hacemos en AFIDAS, en la primera visita: localización de este dolor, la exploración de la postura del cuello a lo largo del día y la comprobación de si los diferentes músculos o nervios están afectados o, incluso si hay partes de brazos o partes de la cara que se ven implicados.

Lo más habitual es realizar una exploración física de cómo se acude a la consulta inicialmente, valorando rango de movilidad, contractura muscular o puntos de dolor,  y otra serie de evaluaciones tras finalizar la sesión.

Entre las pruebas de imagen más utilizadas esta la radiografía, que nos permitirá ver la lesión ósea. Y si necesitamos mayor definición del desajuste podemos recurrir a la resonancia magnética (RSM) o el TAC, que nos ayudarán a ver además la lesión de partes blandas.

 

Tratamiento de la cervicalgia con fisioterapia

La mayoría de las veces, el tratamiento conservador aplicado para este tipo de dolencia resulta efectivo, aunque normalmente se necesita de un seguimiento continuado con el que poder constatar la reducción de los síntomas.

En este sentido, las terapias manuales se convierten en una útil herramienta.

Nuestro equipo de fisioterapeutas ciegos comienza aplicando masaje en las zonas de dolor, realizando estiramientos y movilizaciones articulares con las que conseguir una mejora en los desplazamientos de la cabeza y el cuello.

Tras la sesión de tratamiento con fisioterapia suele resultar bastante útil la aplicación de calor. Y en el caso de que el dolor continúe, se puede estimar la toma de antiinflamatorios u analgésicos como el paracetamol o el ácido acetilsalicílico.

 

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