¿Sabes qué es el deporte inclusivo? Las actividades físicas en equipo fomentan el compañerismo, la integración y otros muchos valores más que te vamos a contar en este artículo.

Y si esta práctica deportiva la realizan conjuntamente personas con y sin discapacidad, el enriquecimiento es mucho mayor, para ambas partes. Todos aprenden.

Si ya conoces a Juan Montilla, director de AFIDAS, posiblemente sepas algo de su pasado como atleta paralímpico, en la disciplina de judo. Ciego de nacimiento, y muy vinculado al deporte desde pequeño, Juan siempre ha estado rodeado de guías y compañeros.

Y si preguntas a estar personas o, al propio Juan Carlos, amigo y guía de ciego de Juan en muchas de sus competiciones, posiblemente hayan aprendido más ellos de él, que Juan de los demás.

Esta historia que hoy te presentamos, narrada por nuestro propio compañero en primera persona, tiene como protagonistas la entrega de corazón, la diversión, la superación, el saber acompañar y el saber estar. También el disfrute y el SER en sí mismo.

¡Aquí te dejamos con la historia de Juan y su experiencia con el deporte inclusivo!

 

La experiencia personal y deportiva de Juan como atleta con discapacidad

“Todo empezó en el polideportivo Chamartín de Madrid, club de judo dónde comencé mi etapa deportiva.

El tatami estaba repleto de personas con una gran generosidad y bondad, que acogían y recibían de buena manera tanto a un individuo como yo, ciego total, como a mis compañeros/as, que nos animaban y enseñaban desde la solidaridad y la voluntad de compartir alegrías y adversidades.

Todos nosotros estábamos capitaneados por Vicente Arolas, nuestro entrenador y seleccionador, que con su peculiar movimiento de bigote ya advertía las aguas revueltas y sus posteriores enfados cuando nos saltábamos las reglas.

Arolas demostró tener una capacidad exquisita para unirnos y fomentar el deporte inclusivo y el sentido de equipo en el contexto de la amistad y la solidaridad.

El equipo que consiguió formar el míster tenía, sobre todo, un afán extraordinario de ayudar incondicionalmente. Esta enseñanza de las técnicas del judo la practicaba desde la naturalidad de la nobleza de espíritu, con una maestría excepcional, teniendo en cuenta que, en aquellos tiempos, no había experiencia para entrenar a ciegos en esta disciplina deportiva.

El cuerpo técnico nos entregó un cariño y un apoyo, dignos de destacar en cualquier etapa de la vida de una persona en circunstancias como la mía: ciego total de nacimiento y con una infancia muy dura a causa de una familia desestructurada o disfuncional.

 

La importancia del entrenador en la práctica deportiva en personas con y sin discapacidad

Los entrenamientos que se generaron a raíz de las competiciones Internacionales, Campeonatos de Europa o del Mundo o, las mismas Paraolimpiadas de la selección Española de Judo para ciegos, no fueron sencillos.

Arolas nos sometía a unos esfuerzos que, vistos por el público de la casa Campo o el parque Tierno Galván, se asemejaban a campos de concentración donde los ciegos acompañados por sus guías de este tatami, parecían estar huyendo de animales feroces que les perseguían. Incluso del mismo diablo, a juzgar por la intensidad de los mismos.

Sin embargo, el fruto y el florecimiento de esta semilla, que como digo, Vicente Arolas plantó, sembró, regó y atendió, tuvo como resultado un grupo humano con unos valores muy destacables. Además, gracias al apoyo continuo, permitió sacar adelante un equipo homogéneo y, a la vez, una Selección Española de Judo para Ciegos que cosechó grandes logros y triunfos.

Pero más allá de las medallas, podemos decir que el verdadero éxito radica en que más de 30 años después, hemos dado continuidad a este grupo y esta amistad.

Y aunque dentro de todos los equipos siempre hay afinidades de unos con otros, lógicamente por la diversidad de caracteres y actitudes, los valores mencionados y la riqueza de las diferencias, han hecho que está amistad se siga manteniendo y persista.

Gracias a ello, cualquier situación que se propicie para vernos salva la distancia y el tiempo y, aunque llevemos años sin encontrarnos, es como si hubiésemos estado juntos el día anterior.

 

deporte inclusivo

 

Recuerdo a los integrantes de este equipo inclusivo

Elijo ser injusto y, aunque pueda olvidarme de algún compañero/a, me merece la alegría mencionar aquí a alguna de las personas de este equipo humano… para mi más bien súper humano:

  • La familia Redondo: Mana, Maica y Ruth con su natural y exquisita técnica en judo.
  • El capi, con su veteranía y su templanza, era uno de los más mayores, y siempre ponía orden cuando cualquiera de nosotros se desataba.
  • Javi machito, que dejó de ser machote desde que en una competición uno de los ciegos le batió en un combate.
  • Albertín, que como gran ¨Uke¨, participando como «sparring» en una exhibición en la antigua cárcel de Carabanchel que ya no existe. Fue golpeado con un bastón en sus partes nobles, y quedó noqueado tras un error de cálculo del ciego quien habría de simular un golpe de contraataque, ante la algarabía de todos los presos allí presentes, ya que lo recibió de forma real.
  • Julio, siempre presto a sorprender en cualquier aspecto de la vida con mucho ingenio y más cariño. Sirva de ejemplo, una excursión que hicimos por el campo, donde se le ocurrió taparse los ojos con Juancar para que yo hiciera de guía, y terminamos los tres en una zanja.
  • Julián, que me desconcentraba justo antes de entrar al combate, contándome las historias de la fiesta que habían tenido la noche anterior.
  • Carlos Mamuti y sus chistes durante las cañas después de los entrenamientos.
  • Teresa, la fisio, que tantas tormentas apaciguaba en los campeonatos.
  • Pedro el abuelo, Javi Murieta, Floro, Chema y María José, Dani, José el niño, el Sr. Rivas, Marisa, Olga, Pedro Arenillas, Dani, el leñador, Raquel y Elena, Sara…
  • Y, por supuesto, nuestro querido César Piquero, que, aunque se mudó de plano por un accidente mortal, sigue estando con nosotros y apoyándonos en cada cuesta hacia arriba.

Y así, innumerables amigos que completaron mi vida en mi experiencia del deporte inclusivo, hasta llegar al “Juancar”, que con el tiempo se convirtió, además de un súper amigo, en mi guía de ciego profesional y personal. A él es, en definitiva, a quien va dedicada esta historia homenaje.

 

La amistad como base en los entrenamientos de alto rendimiento

Una vez terminada la etapa del judo, el deporte y la amistad siguieron floreciendo y dando fruto con Juancar. Y, así, acompañado siempre a su lado, consumamos muchos éxitos de competiciones inclusivas:

 

Anécdotas deportivas vividas con Juan Carlos

Juancar perfeccionó la técnica de guía, superando situaciones muy complicadas. Repaso alguna de las más destacadas:

  • Los reflejos del guía.
    En una de las carreras que competimos juntos, en la que íbamos unidos por una cuerda a través de ambas muñecas para permitir la distancia de seguridad que facilita el braceo en carrera entre guía y ciego, dicha cuerda se soltó.
    El ciego, en este caso yo, salió a la deriva sin haberse dado cuenta. Pero gracias a los reflejos extraordinarios de un súper guía, puedo estar hoy escribiendo lo que os cuento, ya que de lo contrario me hubiera precipitado por un terraplén al continuar corriendo suelto, sin piloto y sin rumbo.
  • Crawl de bicicletas campo a través.
    Siempre nos gusta probar cosas nuevas. Esta vez, Juancar iba pilotando un tándem y yo de copiloto en la parte de atrás.
    De todos los equipos tándem que participaron, culminamos una vez más primeros, sin haber ni siquiera ensayado esta disciplina, ante el asombro de todos los corredores ciclistas que nos decían que había sido casi imposible finalizar la etapa. Y es que requería incluso saltar un pequeño riachuelo que, Juancar, con una maestría y destreza muy apropiada en una persona dotada para el deporte como él, logró salvar de forma heroica, pidiéndome que diéramos pedales para aumentar la velocidad y así salvar el trecho con todo éxito.

 

deporte para discapacitados

 

  • Primer triatlón Sprint.
    Otra de las proezas fue hacer nuestro primer triatlón sprint organizado por el Club Deportivo Paidesport, por mediación de nuestro gran amigo Pedrito.

 

El deporte inclusivo es más fácil con un amigo

Pero, lo que más destaco en Juancar, es la labor como persona y amigo. Su empatía, su afán por quitar plomo ante la dificultad, y por la entrega absoluta y total, que al final favorecen el deporte inclusivo.

Y sirva de ejemplo, el triatlón olímpico, donde yo no dominaba la disciplina de nadar, y él se vació para que yo pudiera terminar esa etapa, y gracias a ello logramos finalizarlo.

Con motivo de esta intensa actividad deportiva, aliñada con amistad y disfrute, tuvimos la oportunidad, como ciego y guía, de hacer visible lo que hacíamos, y demostrar que la diversión, a través del deporte, configura una mente sana cuando el valor humano está por encima de lo competitivo.

También realizamos charlas en colegios para difundir esta manera sana de vivir de forma divertida y saludable, y enseñar a los chavales que el deporte sirve como ancla de grandes amistades como las que nosotros habíamos logrado.

Intentamos mentalizar a la sociedad de que una persona que no tiene la vista o cualquier diferencia que le lleve a consumar su vida de forma distinta. Puede aprender y enseñar, de forma simbiótica con otras personas y, construir así, la base de relaciones sociales integradoras, que al final son la riqueza de la verdadera educación.

Esta conexión nos crea unos lazos de amistad en apariencia invisibles y, en esencia mágicos y hermosos, para llevar a cabo una vida plena desde la amistad como recurso.

 

fisioterapia inclusiva

 

El deporte como enseñanza en la vida personal y, también, profesional

El judo y las sucesivas pruebas deportivas nos han servido a personas como yo para integrarnos en el deporte. Gracias a personas como Juancar y los compañeros aquí mencionados, la discapacidad se sirve de la solidaridad y el apoyo que gente como vosotros nos brindáis. Sin esto la integración no sería posible de ninguna manera.

Y hoy, muchos ya con hijos, podéis sentiros satisfechos y ser ejemplo a vuestra descendencia, de cómo llevar a cabo una vida desde los valores más arraigados en la amistad.

Además, la súper amistad de Juancar, para mi significa todo lo anterior, pues es un ejemplo para todos de lealtad, entrega, superación y solidaridad.

Este aprendizaje y estos valores los intento poner en práctica cada día con mis pacientes en mi centro de fisioterapia AFIDAS en Móstoles, compuesto por fisioterapeutas ciegos. Y es que, con nuestras técnicas y terapias fomentamos también la integración en la sociedad actual.

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