Hoy nos vamos a adentrar en una lesión muy frecuente y a la que la población general le suele restar importancia, de ahí que su seguimiento y tratamiento no sea el adecuado.

Pero, los esguinces mal curados pueden derivar en un esguince de tobillo crónico o recurrente, afectando negativamente a nuestras actividades diarias y a nuestra calidad de vida.

Estos esguinces son muy habituales en personas jóvenes que suelen practicar deporte. De hecho, suponen el 25% del total de lesiones provocadas por la actividad física, fundamentalmente la relacionada con la carrera o el salto.

Además, 3 de cada 4 lesiones de tobillo son esguinces y son más frecuentes en las mujeres por su mayor tendencia a la laxitud ligamentosa en varo o valgo de tobillo.

Afortunadamente, la medicina, sus tratamientos y sus diagnósticos han avanzado. Y en el caso de estos tipos de esguinces también.  Hace unos años, el único tratamiento existente era con antiinflamatorios e inmovilización con férula de yeso o vendaje.

Pero actualmente la mejor forma de enfrentarse a esta lesión es la movilización, para poder evitar el temido esguince de tobillo crónico. No obstante, lo primero que tenemos que saber es si realmente se ha producido esta lesión.

¿Quieres saber cómo se diagnostica y se trata un esguince de tobillo, ya sea mal curado o producido por primera vez? ¡Sigue leyendo!

 

¿Qué es un esguince de tobillo y cómo se diagnostica?

 

Un esguince de tobillo es aquella lesión que se produce cuando los ligamentos que sujetan la articulación se distienden y/o desgarran demasiado.

Generalmente suele afectar más a la zona externa del mismo y se produce tras torcerse, doblarse o, simplemente, apoyar mal el pie.

En muchas ocasiones es posible escuchar el sonido de un chasquido o rasgado en el momento de la lesión. Segundos después es cuando comienza la sintomatología, que te describiremos más abajo.

Para diagnosticar un esguince de tobillo, en primer lugar debemos descartar la fractura de alguno de los huesos que compone la articulación.

Posteriormente, tras una serie de preguntas y observando los síntomas, podremos clasificar la lesión, que se divide en tres grados:

  • Grado I
    Es el esguince más leve que se presenta como un ligero estiramiento ligamentoso.
    Suele tener una semana de duración aproximadamente.
  • Grado II
    Conlleva la rotura parcial de fibras de alguno de los ligamentos.
    Es bastante más doloroso que el anterior y necesita de vendajes para estabilizar y permitir la recuperación de las estructuras.
    En general, para una buena recuperación necesitaremos unas 3-4 semanas.
  • Grado III
    Se produce la rotura total de los ligamentos.
    La hinchazón y el hematoma son mayores que en los anteriores grados, al igual que el tiempo de recuperación.
    En casos extremos, puede llegar a ser necesaria la cirugía.

 

que es esguince de tobillo

 

Principales síntomas de un esguince

Estas son las señales más destacadas que nos encontramos ante una torcedura de tobillo:

  • Dolor a la palpación y con el movimiento
  • Limitación del movimiento y dificultad para caminar
  • Hinchazón visible
  • Hematomas
  • Sensación de inestabilidad

Por lo general, un esguince de tobillo tarda de media entre 4-6 semanas en recuperarse del todo. No obstante, algunos casos pueden llevar más tiempo. Depende del tratamiento y de la persona.

Si tras este tiempo de recuperación el tobillo te sigue doliendo, sigues sintiendo falta de estabilidad o rigidez y, además, continua algo hinchado aunque sin moretones, podría tratase de un esguince de tobillo crónico.

 

Tratamiento de una torcedura de tobillo

Por nuestra experiencia de más de 20 años tratando esguinces mal curados o de primera creación, desde AFIDAS recomendamos el siguiente tratamiento:

Las primeras 48 horas deben de ser en reposo, elevando el miembro y aplicando hielo durante 10-15 minutos varias veces al día, y así conseguir bajar la inflamación.

Posteriormente, ya en nuestro centro, mediante tratamientos de fisioterapia seguiremos buscando reducir  esa inflamación y ayudar a la cicatrización del tejido. Dependiendo de la gravedad del esguince esta etapa puede durar más o menos.

Una vez la inflamación haya desaparecido, el movimiento del tobillo este prácticamente recuperado y el dolor nos lo permita, comenzaríamos con ejercicios para fortalecer y recuperar la propiocepción.

Es aquí donde la mayoría de los tratamientos fallan, ya que la readaptación es el proceso más importante para la prevención de un esguince de tobillo crónico.

 

esguinces mal curados

 

Trabajo fisioterapéutico para los esguinces mal curados

 Llegados a este punto, un esguince crónico de tobillo es aquel que tras la recuperación de una torcedura simple (puede tener varios grados de gravedad como te hemos descrito anteriormente) sigue presente la sintomatología produciendo así esguinces de tobillo recurrentes.

Para diagnosticarlos nos fijaremos en tres parámetros:

  • Ésta viene determinada por la laxitud de los tejidos que tras la lesión no han cicatrizado de manera correcta y, también, por la falta de fuerza y de propiocepción en la articulación que produce una descompensación en la musculatura que se encarga de mantenerla estable para la realización de cualquier actividad.
  • Se produce debido a la formación de la cicatriz con un tejido desorganizado, modificando la morfología y limitando los movimientos. Conoce la solución a una fibrosis postquirúrgica.
  • Dolor

El tratamiento para estos casos de esguinces mal curados lo focalizaríamos principalmente en la recuperación de la estabilidad que, en muchas ocasiones, produce tensión muscula y la cual también debe tratarse.

Para ello utilizaríamos las siguientes técnicas:

  • Ejercicios específicos con o sin material
  • Electroestimulación
  • Terapia manual
  • Punción seca

Estas serían las terapias más destacadas, entre otras, que seleccionaríamos tras una valoración individual y personal de cada caso.

tratamiento esguince recurrente

 

Cuidado posterior y prevención del esguince de tobillo crónico

Es prácticamente imposible eliminar el riesgo de lesionarse, pero si seguimos esta serie de precauciones será más complicado tener un esguince de tobillo y recaer y se convierta en crónico o recurrente:

  • Realiza calentamiento articular y estiramientos para mantener la flexibilidad y los grados de movimiento.
  • Cuida la articulación antes y después de realizar una actividad física concreta, focalizándote en los movimientos más demandantes para la misma.
  • Utiliza un calzado adecuado que se ajuste y se adecue a tus necesidades, con los que preverás otras lesiones como la fascitis.
  • Visita al fisioterapeuta de confianza o podólogo si sientes que algo no va bien.

 

Queremos cerrar este artículo sobre los esguinces mal curados remarcándote que es muy importante que cada uno conozcamos nuestro cuerpo y los mecanismos que tenemos para solucionar cualquier problema que se nos presente.

Y en AFIDAS siempre trabajamos en aprender a escucharnos y a identificar si algo está cambiando para intentar solucionarlo antes de que ocurra.

 

¿Padeces de esguince de tobillo crónico?

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